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Cuando joven, era guerrera. Escribía mucho bajo pseudónimo.

De unos años a esta parte lo continúo siendo. Mi espíritu no cambió:

Cambié la forma. No el fondo, la esencia.

Me gusta escribir desde la expansión, el movimiento y el color que dan, por ejemplo, el comercial Da Mouraria, con productos, a bajo precio, portugueses, africanos, chinos, indios. No desde la denuncia. Todos somos cómplices. Víctimas y verdugos de un mundo creado por todos y todas nosotras. No nos olvidemos de esto, por favor.

Ayer caminando por Almirante Reis hacia a praça de Martim Moniz a entrevistarme con personas africanas que se reúnen en este emblemático lugar a los pies do Castelo de São Jorge y lleva este nombre en honor a tal hidalgo que ayudó a conquistar el castillo a D. Afonso Henriques, me crucé con un hombre ciego que iba haciendo música con una cuchara en un bastón de metal. Me resultó una forma preciosa de abrirse camino hacia el metro Intendente. Y pensé, estas son algunas de las cosas que me hacen seguir y seguir. Sentir que en el proceso se produce la magia. El Milagro de la Vida.

Después me desvié por a Rua Dos Anjos a tomar unas notas y al salir de nuevo a la avenida Almirante Reis me encuentro con una mujer vestida con Burka negro y hablando toda animada por su móvil _no subo fotos porque no pedí permiso, ni al hombre, ni a la mujer, fue al paso. Ahora nunca subo una foto de una persona sin haber solicitado beneplácito antes, salvo que este mimetizada con el entorno y no se la reconozca. Las personas no somos una moneda de cambio. Las personas somos y habitamos historias. Tremendas historias, tantas veces, como las escuchadas ayer para documentarme, que merecen nuestro más profundo respeto. Y esto fue lo primero que re~aprendí en la facultad de ciencias de la información, ya me lo habían enseñado mis ascendentes. No sé por qué demasiadas veces se nos olvida a tantos profesionales que comerciamos con ellas. Y, disculpas por las que se me olvidó a mí, procuraré que nunca más se me esqueça_.

(Acompaño unas fotos de a praça Martim Moniz con el centro comercial A Mouraria de fondo y o Castelo de São Jorge, otra Da Irmandade Da Santa Cruz, y una de mi sombra con moño y antenas de planta. Las sombras siempre nos hablan y nos hacen aprender, o no)

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