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Quiero invitaros a mi Boda

Os voy a confesar algo porque me apetece y me da la gana. Llevo mucho tiempo, Buf, ya ni sé, sin pareja. Se murió el hombre que amaba en un accidente de tráfico. Lo tuvo el día de mi, no recuerdo, cumpleaños, y se murió a los 9 días. Me dejó nada en el vientre, solo los Besos tatuados Y

 Lo lloré por no vuelvo a recordar cuántos años. Lo extrañé hasta mañana. Confío en que pasado no.

 Durante mucho tiempo le quise ver de nuevo el rostro a él y al amor. Menos mal que a él no se lo vi, estaría en no muy buen estado.  Y me confundí en distintos espejos, unos de quitar el hipo, otros de quitar la ropa, y otros de ponérsela y salir corriendo. Sí, el último me dice, te gusta el poliamor, digo, bueno, me gustan los polis, me pone el uniforme, eso sí, de uno en año, por favor. Después fue cuando eché a correr. Soy muy tradicional, chicas.

Estos espejos, muy buenos para maquillar y poner bonitas las sombras, no condujeron a nada estable, y menos mal, porque sabéis de que me di cuenta ayer a las 8:23 cuando fui al teatro Politeama a ver una revista cabaret y me reí como hacía mucho no lo hacía. Me reí y me emocioné desde el número 36B de tribuna con este “hino à vida e à alegría” de un elenco fabuloso.

Me di cuenta de que en pareja conmigo misma soy muy feliz, me tengo entera para mí, y que miro a mi alrededor y para ver a un dúo, o a un trío, o un cuarteto en armonía ves a 99 que no.  Me sentí tan bien conmigo y con el maravilloso espectáculo de Filipe La Féria, que al salir me pedí matrimonio al lado del teatro. Eso sí, no me puse de rodillas, me subí al escalón del Coliseu de Recreios en la Rúa de Santo Antão que está casi enfrente.

 Ahora me tengo que comprar una esmeralda de compromiso, la prefiero a los diamantes, no sé por qué, la prefiero y ya está desde que las vi vivas y en directo en Colombia.

Sí, me voy a desposar conmigo, y he venido a invitaros a mi Boda. Será el 8 de septiembre del 2021, ya os diré la hora y el lugar. Quiero que todas las personas que vayáis llevéis preparado algo, una canción, un poema, una risa, un llanto, y cinta métrica para medir la distancia de seguridad, y que con mascarilla o sin ella nunca dejéis de sonreír, aunque estéis llorando porque os habéis tenido que vestir y salir corriendo.

(Voz de Andrómeda en la novela coral que voy escribiendo cuando acude a terapia de grupo de solteras anónimas)