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(Voz de Aitor)

Estoy sentado en la iglesia Nossa Senhora Dos Anjos. Al poco de sentarme siento un temblor, dije, leñe, me va a tocar vivir un terremoto más, pues, en seguida me di cuenta que era el paso del metro. Y pensé, es preciso que todo tiemble (suena Claro de Luna de Beethoven)

Foi pela inveja do demónio que a morte entrou no mundo: Será, porque la envidia no trae nada, nada bueno, no queda otra que apartarse de ella.

Aunque en mi caso la muerte, salvo que sea trágica (ver cómo poner, explicar) la siento como renovación. Incluso las muertes de los seres amados y allegados, aun con todo el dolor que acarrean nos sirven para reanudarnos y darle un sentido más hondo a las cosas.

Menina, eu te ordeno: Levanta-te (Marcos 5, 21-43)

Não tenhas medo! Acredita apenas! (Marcos 5’36)

Tu es precioso dos meus olhos. Eu te estimo e te amo (Isaias 43, 2-4)

Qué nos lleva a elegir uno u otro camino. Um beco, uma calçada, um largo, uma rua. Qué nos lleva a parar la vida en el banco de uma praça.

 Qué nos aparta de nuestro camino, del mapa de nuestra alma.

Que nada te distraiga de ti mismo, vienen estas palabras de Facundo Cabral a mi cabeza. Ni una mano alzada, ni un café repleto de seducción. Sigue. Sigue tu brújula, tu intuición, ella no falla, son las distracciones las que te llevan a caminos erróneos, y bueno, en ellos aprendes las grandes lecciones de la vida, entonces, ¡hemos de transitarlos también? ¿

Yo creo que sí, son absolutamente necesarios.

Nire Bihotzeko Poxpoloa Zara: Eres el Fósforo de mi Corazón  _escribo en mi block de notas para decirle a Camille_

(retazo novela que voy escribiendo)