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Ayer leí en un poema que compartió una persona amiga que el amor tiene las barras del código caducadas y pensé que quizá el amor menor, el amor romántico sí. Bien caducadas.

 

Sin embargo, siento, y cada día más, que el Amor Grande, con mayúsculas, su ancestral y regia información, está más en Boga que nunca: El amor álmico: sin barreras.

 

Estas nuevas parejas ni tan siquiera necesitan cohabitar todo el tiempo. Se saben libres. Se sienten cómplices. Amigas. Se confían. Se admiran. Respetan. Se erotizan.

 Se dan, sin preguntas incómodas, con gratitud y excelencia alquímica.